Salud ósea y articular. Las vitaminas D y K actúan sinérgicamente a través de múltiples funciones, tales como: regular los niveles de calcio y fósforo en la sangre; reabsorción de calcio a nivel renal; reducción del riesgo de enfermedad coronaria, ya que aumentan la proteína GLA en la matriz, responsable de proteger los vasos sanguíneos contra la calcificación.
Además de las vitaminas D y K, la vitamina C también es necesaria para la correcta formación de la matriz ósea. Es beneficiosa para el hueso de varias maneras: mineraliza el hueso y estimula el crecimiento de las células formadoras de hueso (osteoblastos); previene la degradación ósea excesiva y es esencial para la síntesis de colágeno, que forma parte de la matriz no mineral del hueso. Suplemento dietético.
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